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El OESTE SALVAJE El 21 de junio de 1971, en la primera feria de Glastonbury, en Inglaterra, habló en público por primera vez en Occidente. Este niño de trece años, recientemente llegado a una cultura extraña, con un imperfecto dominio del inglés, demostró coraje y determinación, caminando sobre el estrado y dirigiéndose a una multitud de hippies, algunos de los cuales estaban desnudos. Algunos hasta adoptaron nombres indios, y, cuando presentaban su mensaje a otros, invariablemente lo hacían en los términos de la cultura adoptada. Tal parecía que, desde el comienzo, su trabajo iba a ser arduo debido a las ideas preconcebidas de sus estudiantes. La madre y los hermanos de Prem Rawat viajaron y se reunieron con él en Inglaterra, donde recibieron una cálida bienvenida, aunque el foco siguió siendo Prem. En noviembre de 1972, siete Jumbo Jets trasladaron a sus estudiantes al festival Hans Jayanti en la India. Previamente, ese año había visitado Alemania, Suiza, Sudáfrica, Kenya, Australia y Japón, así como también hizo nuevas visitas a los Estados Unidos e Inglaterra. En Sudáfrica, durante el apogeo del régimen vigente de apartheid, desafió al gobierno hablando ante audiencias racialmente mixtas. “Qué maravilloso sería –dijo- tener una conversación con tu corazón, poder preguntarle cuán magnífico es sentirse satisfecho y que ese corazón responda en un completo silencio. Y en ese silencio, comprender la gratitud y recibir internamente la más magnífica alegría. Sentir una hermosa sonrisa danzando sobre tus labios, porque has tenido esta conversación con el único amigo que tienes. A través de los momentos tristes y felices, este corazón es tu mejor amigo. Nunca te abandonará”. La policía sudafricana no tomó ninguna medida en contra suya y no trató de interferir con los eventos. Aparentemente, el gobierno no quería provocar un incidente internacional arrestando a un niño de catorce años que había venido a su país a hablar de paz. |
En Occidente, los ashrams empezaron a atraer críticas. Algunas personas pensaban que los residentes estaban adoptando un estilo de vida religioso para comprometerse más efectivamente en apoyar el trabajo de Prem Rawat. Algunos residentes comprendieron que el estilo de vida de los ashrams no era para ellos y salieron. Ahora, la mayoría de ex-residentes de ashrams recuerda esos días como una gran oportunidad que tuvieron para fortalecer la práctica de aquello que se les había enseñado. |